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La claves de la comunicación para la comunidad educativa

La claves de la comunicación para la comunidad educativa
Fernando Martínez
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Cuando hablamos de comunicación, solemos pensar en el clásico esquema de un emisor que envía un mensaje a un receptor. Los libros de lengua española ha recogido esta interpretación desde hace años. El peso de la comunicación recae sobre el emisor, que es quien decide cuándo, qué y cómo quiere lanzar su mensaje. Esta es una visión incompleta de la comunicación.

Este esquema lleva a pensar que con una página web es suficiente para un centro educativo. Este ha decidido lanzar su mensaje, sabe lo que quiere decir y cómo lo dice. Controla su web de principio a fin.

Sin embargo, la tecnología ha cambiado estos parámetros de forma más contundente. Ahora, es la audiencia la que decide la oportunidad, la importancia y el significado de un mensaje. La institución que comunica, el centro educativo, debe pensar que los receptores son los dueños.

En primer lugar, nuestros destinatarios interpretan el mensaje en función de su procedencia y de su forma. Las palabras suelen estar bien elegidas -como en este texto- evitando la ambigüedad, porque se dirigen a la razón. Sin embargo, la imagen, la voz, el contexto de emisión -lo que rodea al mensaje- se dirigen más a los sentidos. Las imágenes, sobre todo las de carácter más simbólico, está abiertas a cientos de interpretaciones posibles. Y hoy en día son más en número y tienen más peso en la comunicación. Esto debemos pensarlo a la hora de diseñar nuestra comunicación vía web.

El segundo gran cambio es la proliferación de mensajes. Podríamos decir, con el comunicólogo Marshall McLuhan, que son tan numerosos que ya no hay más mensajes. Cuando día a día hay tanta información que nos llega, es muy difícil recordar qué o quién ha dicho algo.

Por eso, cobra especial sentido la comunicación en red, la comunicación para la comunidad. Por paradójico que pueda parece es necesario pensar antes en la difusión antes que en la elaboración, en la audiencia antes que en el mensaje, en la comunidad antes que en la escritura.

En este panorama la comunicación debe buscar antes que nada las necesidades de la audiencia. A partir de esta idea, las palabras comunicadas cobrarán todo su sentido.

En el mundo de Internet esta clave es primordial: es más importante pertenecer a una comunidad que adherirse intelectualmente a un mensaje. Y para ello Internet nos lo facilita mejor que ningún otro medio de comunicación. Internet facilita el placer de hacer algo: navegar por las páginas web; nos da la sensación de sentirnos conectados con el mundo; y es un mundo utópico.

La comunicación del centro educativo, por tanto, debe estar orientada a favorecer una comunidad educativa, en la que todos puedan aportar. Una comunidad que es una marca. La página web es el lugar de encuentro. Los mensajes son la batuta para esta nueva sinfonía que entre todos los miembros de la comunidad harán sonar.

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