Con cada vez mayor frecuencia, las universidades están ofreciendo sus magníficos espacios para la celebración de eventos de todo tipo. Hablamos de aquellos eventos que no están específica y directamente relacionados con la actividad educativa, divulgativa o cultural de una universidad, como congresos, conferencias, reuniones, charlas, mesas redondas, exposiciones y otros actos.
En este caso nos referimos a conciertos, festivales musicales, presentaciones de productos, o reuniones empresariales de todo tipo. Así, por ejemplo, la Universidad Complutense de Madrid va a recuperar este verano, después del parón forzado por la pandemia, las “Noches del botánico”, un espectacular festival de música que trae cada año a una variada pléyade de artistas nacionales e internacionales que actúan en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad.
La antigua Universidad Laboral de Gijón, ha transformado sus amplísimas instalaciones en el complejo Laboral Ciudad de la Cultura, donde conviven centros formativos, culturales y de ocio. Aquí, por ejemplo, se dio cabida – antes de la llegada del COVID-19 – al macrofestival de música Tsunami Xixón 2018.
Hace ya tiempo que los espacios universitarios se están usando para este tipo de eventos que desbordan el ámbito educativo. Basta recordar que en 2014 el museo de la Universidad de Alicante acogió la presentación en la provincia del nuevo Porsche Macan. O que en 2018 Olympus celebró un LightMob en la Facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Complutense de Madrid.
Los organizadores de eventos y sus clientes se pueden encontrar con espacios históricos de los que disfrutan universidades como las de Salamanca o Alcalá, además de espacios innovadores, salones de actos, aularios, auditorios, jardines y zonas deportivas. Generalmente las universidades gozan de buenas comunicaciones y ofrecen toda una panoplia de servicios asociados que son también muy interesantes.
Para explotar las posibilidades económicas que ofrecen estos eventos, ocho universidades públicas han formado la Asociación de Oficinas de Congresos de Universidades y Oficinas Universitarias, que los pasados 24 y 25 de marzo han celebrado su XV Encuentro, (OCUE 2022), en la Universidad de Alcalá. En el mismo se han puesto al día de las novedades en este sector y han intercambiado experiencias de éxito y buenas prácticas.
La organización de eventos es, pues, una fuente de ingresos complementaria. Y también sirve para dar a conocer la marca de la universidad y generar retornos positivos más allá del económico: imagen, relevancia, conocimiento de marca, implicación social y cultural, todos ellos factores positivos para unas universidades que viven en un mundo crecientemente competitivo.
Eventos y ferias como parte del marketing
La otra cara de la moneda que une a las universidades con los eventos tiene que ver con aquellos que realiza la propia institución para dar a conocer su oferta educativa entre posibles estudiantes.
Cada vez son más frecuentes Ferias Educativas donde diferentes universidades se presentan ante potenciales alumnos. Este tipo de eventos son particularmente importantes cuando se orientan a estudiantes de ciudades o comunidades distintas de las de los centros universitarios, que, por tanto, tienen más dificultades para conocer las características de una oferta educativa que puede ser de interés para ellos.

Imagen de la última edición de Uniexpo, celebrada el pasado mes de febrero en Cáceres
Un ejemplo de este tipo de ferias es Uniexpo, que organizada por SchoolMarket ha celebrado en Cáceres su IV edición. Se trata de la única feria de este tipo que se celebra en la comunidad de Extremadura y que acerca a alumnos y familias la oferta de numerosas universidades de toda España, así como de otros estudios y centros formativos.
Ferias estudiantiles y universitarias no son los únicos eventos a los que puede recurrir un centro de educación superior para mostrar el alcance y características de su oferta educativa. Las jornadas de puertas abiertas, en formato presencial, en línea o híbrido, son ya imprescindibles dentro de la estrategia de marketing de los centros para abrir las puertas a los ansiados y buscados alumnos.
Y por supuesto, páginas web extremadamente cuidadas, una presencia constante y estratégicamente preparada en redes sociales, anuncios y campañas de promoción no pueden faltar en el intento de hacer destacar a una universidad entre la cada vez más amplia oferta nacional e internacional. Es verdad que toda la batería de elementos del marketing se pone al servicio de las universidades, pero estas ferias y eventos para darse a conocer y para interesar al estudiante, son sencillamente inigualables.

![¿Puede un solo bulo hundir la reputación de tu colegio? La guía definitiva contra la desinformaciónImagínate esto: es lunes por la mañana, llegas a tu despacho y el teléfono no para de sonar. Un grupo de padres de tu colegio está indignado por un vídeo que se ha hecho viral en redes sociales durante el fin de semana, en el que se acusa (falsamente) a tu centro de servir comida en mal estado. Sabes que es mentira, tus controles de calidad son estrictos, pero el daño ya está hecho. La bola de nieve ha empezado a rodar y, en un mundo donde el 82,4% de los jóvenes se informa por redes sociales, la verdad parece importar menos que la indignación. ¿Te suena a pesadilla? En la era de la "infodemia", esto es una amenaza real que puede echar por tierra años de trabajo en la captación y fidelización de alumnos.En SchoolMarket, llevamos años advirtiendo de que la reputación será el principal patrimonio de los colegios en la era de la Inteligencia Artificial y las redes sociales. Hoy, ya no basta con tener una buena oferta educativa; hay que saber defenderla. Basándonos en las recientes investigaciones publicadas en la obra "Comunicación Corporativa. Horizontes estratégicos ante los retos de la inteligencia artificial y la gobernanza" (CUECOM, 2026), vamos a desgranar por qué la desinformación es el gran reto de la dirección de los colegios y cómo puedes blindar tu marca educativa ante los bulos en estos entornos VUCA y BANI que nos ha tocado vivir.1. El entorno VUCA y BANI: Por qué la desinformación nos afecta más que nuncaEl término VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) nos enseñó que el cambio es la única constante. Pero ahora, como señala el libro CUECOM, operamos en un entorno BANI (Quebradizo, Ansioso, No lineal e Incomprensible). En este clima de ansiedad social, los bulos se propagan como la pólvora.¿Por qué? Porque, como demuestra la investigación, las personas no somos racionales cuando actuamos rápido, somos emocionales. La indignación es la principal emoción que impulsa a compartir un contenido sin verificarlo. Cuando un usuario ve un bulo sobre tu colegio que confirma sus peores temores (sobre el comedor, sobre el acoso, sobre la metodología), lo comparte para sentirse reafirmado moralmente.La reflexión para tu colegio: No puedes combatir una crisis puramente emocional solo con datos racionales. Si solo contraatacas con comunicados fríos, serás ineficaz. Necesitas haber construido un vínculo de confianza previo con tus familias (tus stakeholders). Como se recoge en el libro, "la construcción continuada de reputación y confianza es la mejor arma estratégica ante la posibilidad de que nuestra empresa sea objeto de tensiones desinformativas en redes sociales".2. El peligro del silencio y la rapidez de la respuestaEn la era posdigital, las crisis de comunicación ya no esperan a la edición de los periódicos del día siguiente; escalan en minutos. Aitor Ugarte y Nekane Orella destacan que "la mentira en redes sociales se propaga más lejos, más rápido y más ampliamente que la verdad".Cuando surge una fake news sobre tu institución, el tiempo de actuación es crítico. Sin embargo, muchas direcciones escolares optan por el silencio, creyendo que la tormenta pasará sola. Craso error."El silencio nunca es la mejor opción, pues el silencio se interpreta como culpabilidad. [...] Debemos mantener informados a nuestros stakeholders y ser la fuente fiable." — Palma Peña-Jiménez en CUECOM (2026).La reflexión para tu colegio: La inacción es tu peor enemiga. Si no cuentas tú tu propia historia, alguien más (quizás malintencionado) la contará por ti. Los colegios necesitan protocolos ágiles que les permitan detectar el bulo temprano mediante social listening y reaccionar con transparencia, aportando datos reales y difundiendo la respuesta por todos los canales disponibles.3. Del gabinete de prensa a la dirección de comunicación estratégicaEl marketing y la comunicación en un colegio no pueden reducirse a publicar fotos de excursiones en Instagram o enviar la newsletter mensual. Ana Almansa y Antonio Castillo apuntan que la dirección de comunicación debe ser un cargo directivo, en contacto permanente con la alta dirección y encargado de la "función observatorio": detectar la imagen real que la sociedad tiene del centro.En este sentido, surge un nuevo perfil imprescindible, lo que Ugarte y Orella denominan el "Verificador Corporativo". No es solo alguien que hace fact-checking; es un estratega capaz de "interpretar climas emocionales, identificar malestares sociales y estudiar por qué determinados relatos contrarios a nuestra organización son verosímiles para ciertos públicos".La reflexión para tu colegio: La comunicación corporativa educativa debe profesionalizarse. Si un colegio no monitoriza activamente qué se dice de él en internet (incluso en portales de empleo o foros de padres), será incapaz de anticipar un problema antes de que se convierta en crisis. La captación de alumnos no sobrevive si la reputación se desmorona por la espalda.4. El "Employee Advocacy": Tu escudo más fuerte (o tu mayor debilidad)Tus profesores, tu personal de administración y tus antiguos alumnos son tus embajadores de marca más potentes. Como hemos visto en estudios recientes de CUECOM, la reputación de la marca empleadora (Employer Branding) tiene un impacto directo en cómo te ve el mundo.La comunicación interna ya no es solo para informar, sino para fortalecer el "orgullo de pertenencia". Si tus docentes están alineados, motivados e informados, serán tu primera línea de defensa contra cualquier desinformación. Pero, cuidado, como señala el libro, los bulos también pueden nacer desde dentro si el clima laboral es tóxico. La coherencia entre lo que el colegio dice ser y lo que realmente experimentan sus empleados es vital.La reflexión para tu colegio: ¿Están tus profesores preparados para defender al colegio en una cena con amigos o en sus propias redes sociales? Fomentar que el personal actúe como prescriptor creíble (employee advocacy) solo funciona si hay una cultura escolar auténtica. No hay atajos para la credibilidad.Un futuro blindado se construye hoyLa reputación es un intangible sumamente delicado que cuesta años ganar, pero que un solo tuit malintencionado puede poner en jaque. La desinformación es una realidad con la que los colegios tienen que aprender a convivir, pero no desde el miedo, sino desde la profesionalización de su comunicación. Como hemos visto, la mejor estrategia contra los alt-facts y las crisis virales no es la improvisación, sino la construcción diaria y empática de una comunidad de confianza, la anticipación mediante la escucha activa, y la transparencia radical.¿Está tu colegio preparado para detectar un bulo antes de que se viralice? ¿Tienes un plan de comunicación de crisis actualizado o sigues comunicando como en 1998? En un mercado educativo tan competitivo, no dejes tu mayor patrimonio —tu prestigio— al azar o a merced de los algoritmos.En SchoolMarket, llevamos más de dos décadas ayudando a los colegios a construir, proyectar y defender su reputación. Si quieres profesionalizar tu estrategia, blindar tu captación y convertir a tus familias y docentes en tus mejores defensores, estamos aquí para ayudarte.Contacta con nosotros hoy mismo y diseñemos juntos la estrategia de comunicación que tu centro necesita.](https://www.schoolmarket.es/wp-content/uploads/2026/10/gestion_desinformacion-600x450.jpeg)
