¿Cumplen nuestras universidades su objetivo? Pues la opinión general de la sociedad es que lo hacen con una nota relativamente baja, del 5,5 sobre 10, que es muy parecida a la otorgada a la calidad de la enseñanza universitaria (6,1 sobre 10). Quizá pueda deberse a un posible contagio por el malestar general. Sin embargo, a ojos de la ciudadanía las universidades pueden (o deben) cambiar bastante, pues creen que tienen un gran potencial de mejora.
Son datos de dos nuevos estudios que ha llevado a cabo la Fundación Europea Sociedad y Educación y que recogen la opinión que la comunidad universitaria y la sociedad española tienen acerca de sus universidades. Los autores de estos análisis han sido Víctor Pérez-Díaz, presidente de Analistas Socio-Políticos (ASP) y Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2014, y Juan Carlos Rodríguez, sociólogo e investigador de ASP.
El primero de los informes “Opiniones de los españoles sobre sus universidades: algunas perspectivas” recoge las percepciones y expectativas que la población adulta española deposita en sus universidades. El otro, “La comunidad universitaria española opina”, plasma las percepciones de profesores, estudiantes, personal docente investigador y personal de administración y servicios. La directora de investigación de la Fundación y coordinadora de los informes, Mercedes Esteban, ha apuntado que “tenemos la convicción de que la confianza y la credibilidad en el liderazgo de las universidades tiene mucho que ver con la calidad y la cultura de cualquier sociedad. Son algo así como su biografía intelectual”.
Opiniones de los españoles sobre sus universidades
Los encuestados atribuyen a las universidades como fin prioritario el de la formación de buenos profesionales, seguido del desarrollo de tareas de investigación e innovación. La puntuación sobre la utilidad de pasar por la universidad a la hora de encontrar trabajo se queda en un 6,1. Y hay más notas que no pasan del aprobado: la satisfacción media con sus estudios universitarios, tanto de los titulados como de los estudiantes actuales, apenas supera el 6 sobre 10 y las variaciones en dicha satisfacción están asociadas al hecho de estar sobrecualificado o no. Además, respecto a los profesores los encuestados han evaluado con un 6,2 sobre 10 su preparación para dar clase, y con un 5,7 su vocación.
La mayoría de los entrevistados (74,1%) creyó que sería beneficiosa la mayor competencia entre universidades públicas derivada de una mayor capacidad de elección de centro a escala nacional.
La comunidad universitaria española opina
Juan Carlos Rodríguez ha apuntado en la presentación de este informe que los encuestados parecen proclives a explorar cambios institucionales mayores, en la línea de una financiación más diversa, e una mayor autonomía universitaria en general y en el manejo de sus recursos humanos, acompañada de una mayor rendición de cuentas ante el público en general, y no solo ante las autoridades administrativas, y de una apertura a una mayor profesionalización de la gestión en sus distintos niveles. Sin embargo, esas disposiciones hacia una mayor apertura coinciden con otras muestras de resistencia al cambio que pueden explicarse como ancla de seguridad y como reacción ante un entorno cambiante percibido como invasor del mundo universitario”.
Parece también que no nos gusta mucho movernos, a la hora de elegir universidad, prima la ubicación sobre la reputación. La elección solo se ve facilitada en parte por la información disponible, que recibió una puntuación cercana al 6,5. Por ello, los encuestados acogen favorablemente la publicación de informes independientes (valorados con puntuaciones cercanas a 7,5) o de rankings universitarios (con puntuaciones cercanas al 7). El acuerdo medio de los entrevistados con el modelo de gobierno de las universidades apenas se acerca al 5 sobre 10. Y son más los que tienden a creer que las universidades privadas son más eficaces que las públicas, que los que creen lo contrario.
El papel del marketing educativo
Como se ve en estos informes, la imagen de las universidades españolas no es siempre la mejor o a menudo es escasa. Incluso la mayoría de los encuestados (54,2%) cree que son pocas o muy pocas las universidades que cuentan con una identidad propia. En ese contexto el marketing educativo -especialmente el papel de la comunicación- se presenta necesario y capaz de jugar un gran papel resolutivo porque muchas veces no llega a la sociedad todo lo que se está haciendo. “Las universidades no son organizaciones demasiado transparentes, aunque lo son más ahora que tiempo atrás. Pero no solo tiene que ver con las universidades, sino también con quienes están encargados de ofrecer información comparada sobre esas universidades, con la posibilidad de contar con informes comparativos, con rankings”, comenta Juan Carlos Rodríguez. El investigador afirma que las universidades hacen mucho más marketing de sí mismas ahora que en el pasado y lo achaca a que los recursos son más escasos y compiten más por esos recursos, pero advierte: “conviene que ese marketing proporcione información sustantiva, por ejemplo en términos de inserción laboral de los titulados, pues eso todavía no está llegando al público. Esa información algunas universidades empiezan a producirla y a publicarla en sus webs, pero son solo algunas y todavía no tenemos la posibilidad de comparar. Sin embargo en otros países, como EEUU, aún con las limitaciones que tienen los rankings, al menos tienen rankings y no son de una única puntuación, sino que evalúan distintas dimensiones de la universidad, como resultados de las patentes que se obtienen o de las investigaciones que se llevan a cabo”.
Los expertos se quejan pues de que nos falta mucha información de los centros, especialmente comparada, para poder elegir. Víctor Pérez-Díaz considera que el marketing y la comunicación son unas buenas herramientas para las universidades y que habría “que dar información sobre resultados, costes de las plazas, eficacias e ineficacias administrativas, movilidad, programas… información variada y objetiva… y eso no lo cubren los órganos oficiales, ni los periódicos, los periódicos están muy sesgados y caen en los simplismos”.

![¿Puede un solo bulo hundir la reputación de tu colegio? La guía definitiva contra la desinformaciónImagínate esto: es lunes por la mañana, llegas a tu despacho y el teléfono no para de sonar. Un grupo de padres de tu colegio está indignado por un vídeo que se ha hecho viral en redes sociales durante el fin de semana, en el que se acusa (falsamente) a tu centro de servir comida en mal estado. Sabes que es mentira, tus controles de calidad son estrictos, pero el daño ya está hecho. La bola de nieve ha empezado a rodar y, en un mundo donde el 82,4% de los jóvenes se informa por redes sociales, la verdad parece importar menos que la indignación. ¿Te suena a pesadilla? En la era de la "infodemia", esto es una amenaza real que puede echar por tierra años de trabajo en la captación y fidelización de alumnos.En SchoolMarket, llevamos años advirtiendo de que la reputación será el principal patrimonio de los colegios en la era de la Inteligencia Artificial y las redes sociales. Hoy, ya no basta con tener una buena oferta educativa; hay que saber defenderla. Basándonos en las recientes investigaciones publicadas en la obra "Comunicación Corporativa. Horizontes estratégicos ante los retos de la inteligencia artificial y la gobernanza" (CUECOM, 2026), vamos a desgranar por qué la desinformación es el gran reto de la dirección de los colegios y cómo puedes blindar tu marca educativa ante los bulos en estos entornos VUCA y BANI que nos ha tocado vivir.1. El entorno VUCA y BANI: Por qué la desinformación nos afecta más que nuncaEl término VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) nos enseñó que el cambio es la única constante. Pero ahora, como señala el libro CUECOM, operamos en un entorno BANI (Quebradizo, Ansioso, No lineal e Incomprensible). En este clima de ansiedad social, los bulos se propagan como la pólvora.¿Por qué? Porque, como demuestra la investigación, las personas no somos racionales cuando actuamos rápido, somos emocionales. La indignación es la principal emoción que impulsa a compartir un contenido sin verificarlo. Cuando un usuario ve un bulo sobre tu colegio que confirma sus peores temores (sobre el comedor, sobre el acoso, sobre la metodología), lo comparte para sentirse reafirmado moralmente.La reflexión para tu colegio: No puedes combatir una crisis puramente emocional solo con datos racionales. Si solo contraatacas con comunicados fríos, serás ineficaz. Necesitas haber construido un vínculo de confianza previo con tus familias (tus stakeholders). Como se recoge en el libro, "la construcción continuada de reputación y confianza es la mejor arma estratégica ante la posibilidad de que nuestra empresa sea objeto de tensiones desinformativas en redes sociales".2. El peligro del silencio y la rapidez de la respuestaEn la era posdigital, las crisis de comunicación ya no esperan a la edición de los periódicos del día siguiente; escalan en minutos. Aitor Ugarte y Nekane Orella destacan que "la mentira en redes sociales se propaga más lejos, más rápido y más ampliamente que la verdad".Cuando surge una fake news sobre tu institución, el tiempo de actuación es crítico. Sin embargo, muchas direcciones escolares optan por el silencio, creyendo que la tormenta pasará sola. Craso error."El silencio nunca es la mejor opción, pues el silencio se interpreta como culpabilidad. [...] Debemos mantener informados a nuestros stakeholders y ser la fuente fiable." — Palma Peña-Jiménez en CUECOM (2026).La reflexión para tu colegio: La inacción es tu peor enemiga. Si no cuentas tú tu propia historia, alguien más (quizás malintencionado) la contará por ti. Los colegios necesitan protocolos ágiles que les permitan detectar el bulo temprano mediante social listening y reaccionar con transparencia, aportando datos reales y difundiendo la respuesta por todos los canales disponibles.3. Del gabinete de prensa a la dirección de comunicación estratégicaEl marketing y la comunicación en un colegio no pueden reducirse a publicar fotos de excursiones en Instagram o enviar la newsletter mensual. Ana Almansa y Antonio Castillo apuntan que la dirección de comunicación debe ser un cargo directivo, en contacto permanente con la alta dirección y encargado de la "función observatorio": detectar la imagen real que la sociedad tiene del centro.En este sentido, surge un nuevo perfil imprescindible, lo que Ugarte y Orella denominan el "Verificador Corporativo". No es solo alguien que hace fact-checking; es un estratega capaz de "interpretar climas emocionales, identificar malestares sociales y estudiar por qué determinados relatos contrarios a nuestra organización son verosímiles para ciertos públicos".La reflexión para tu colegio: La comunicación corporativa educativa debe profesionalizarse. Si un colegio no monitoriza activamente qué se dice de él en internet (incluso en portales de empleo o foros de padres), será incapaz de anticipar un problema antes de que se convierta en crisis. La captación de alumnos no sobrevive si la reputación se desmorona por la espalda.4. El "Employee Advocacy": Tu escudo más fuerte (o tu mayor debilidad)Tus profesores, tu personal de administración y tus antiguos alumnos son tus embajadores de marca más potentes. Como hemos visto en estudios recientes de CUECOM, la reputación de la marca empleadora (Employer Branding) tiene un impacto directo en cómo te ve el mundo.La comunicación interna ya no es solo para informar, sino para fortalecer el "orgullo de pertenencia". Si tus docentes están alineados, motivados e informados, serán tu primera línea de defensa contra cualquier desinformación. Pero, cuidado, como señala el libro, los bulos también pueden nacer desde dentro si el clima laboral es tóxico. La coherencia entre lo que el colegio dice ser y lo que realmente experimentan sus empleados es vital.La reflexión para tu colegio: ¿Están tus profesores preparados para defender al colegio en una cena con amigos o en sus propias redes sociales? Fomentar que el personal actúe como prescriptor creíble (employee advocacy) solo funciona si hay una cultura escolar auténtica. No hay atajos para la credibilidad.Un futuro blindado se construye hoyLa reputación es un intangible sumamente delicado que cuesta años ganar, pero que un solo tuit malintencionado puede poner en jaque. La desinformación es una realidad con la que los colegios tienen que aprender a convivir, pero no desde el miedo, sino desde la profesionalización de su comunicación. Como hemos visto, la mejor estrategia contra los alt-facts y las crisis virales no es la improvisación, sino la construcción diaria y empática de una comunidad de confianza, la anticipación mediante la escucha activa, y la transparencia radical.¿Está tu colegio preparado para detectar un bulo antes de que se viralice? ¿Tienes un plan de comunicación de crisis actualizado o sigues comunicando como en 1998? En un mercado educativo tan competitivo, no dejes tu mayor patrimonio —tu prestigio— al azar o a merced de los algoritmos.En SchoolMarket, llevamos más de dos décadas ayudando a los colegios a construir, proyectar y defender su reputación. Si quieres profesionalizar tu estrategia, blindar tu captación y convertir a tus familias y docentes en tus mejores defensores, estamos aquí para ayudarte.Contacta con nosotros hoy mismo y diseñemos juntos la estrategia de comunicación que tu centro necesita.](https://www.schoolmarket.es/wp-content/uploads/2026/10/gestion_desinformacion-600x450.jpeg)
