Como si de un entrenador se tratara, un manager de un grupo musical de moda o un gurú de grandes ejecutivos. El profesor es el guía, el referente de sus alumnos, y puede recurrir al coaching para sacar de estos el máximo talento.
Dicen que esta filosofía se basa en “convertir posibilidades en hechos y en acciones”. Aplicada al método educativo pretende preparar al docente para los nuevos retos que la sociedad actual nos ha traído. ¿Y en qué etapa puede empezar a aplicarse? Desde bien pequeños, lo hay incluso especializado para infantil. De hecho, según indican los expertos, lo mejor es que esta estimulación se inicie pronto, dado que los patrones que delinearán el perfil en la edad adulta comienzan a fijarse en edades tempranas. Y es que todos los estudiantes están llenos de posibilidades y los entendidos en el sector explican que el coaching educativo trabaja no desde el propio marco teórico del profesor, sino desde los propios alumnos, e intenta construir ese mismo marco teórico, pero a través de un proceso constructivo y de las vivencias que tenga el alumno en la propia aula.
De cara al centro, emplear el coaching en beneficio de la educación puede suponer un gran valor y dentro de muy poco será un elemento diferenciador en cuanto al marketing educativo de un centro. Como apunta la coach Vanesa Carrera, directora de ACTITOOLS, “aprender idiomas, matemáticas… es importante. Pero aún lo es más tener confianza en uno mismo, conocerse, saber cuáles son los recursos de los que se dispone y potenciarlos, desarrollar la flexibilidad y la creatividad… Los centros del siglo XXI tienen que adaptarse al contexto social que vivimos e ir por esa línea”. Ya en Canarias, por ejemplo, se ha implantado en este curso escolar en la educación pública la asignatura de libre configuración autonómica “Educación Emocional y para la Creatividad”, que promueve desde un enfoque educativo el desarrollo emocional y creativo del alumnado, asumiéndolo desde una perspectiva integradora y transversal.
Entre las herramientas de “lucha” que usa el coaching se encuentra el entrenamiento, el aprendizaje visual, el role playing, la autoaplicación y el uso de casos prácticos. Las ventajas que se consiguen son el éxito en materias escolares y la realización de un cambio de motivación global que afecta a la actitud ante el estudio. Por otra parte, permite trabajar con los alumnos temas como la confianza, la auto-estima, la gestión de las emociones y las creencias. Esto influye en un aumento del poder personal, la confianza, la flexibilidad y la definición de objetivos y toma de decisiones. Y además, se gestionan mejor los conflictos dentro del aula con y entre los alumnos y eso en una época como la actual, en la que vivimos constantes casos de bullying, es realmente importante. De cara a la futura salida laboral del alumno, este contará con un plus porque tendrá más desarrolladas las llamadas soft skills -como la capacidad de hablar en público, de trabajar en equipo, de adaptarse a los imprevistos…- que son cada vez más valoradas en el entorno profesional.
En su experiencia como especialista en el cambio y la innovación, Carrera ha podido comprobar que al docente el coaching “le aporta una mirada diferente, en la que se aplazan los juicios, se respeta y valora más a los demás. Desde este punto, permite el desarrollo de una serie de competencias, como la escucha activa y la comunicación, con las que el profesor aprenderá a motivar a los alumnos a la hora de conseguir sus objetivos y sueños”. Al maestro también le servirá para aceptar y reconocer sus propias emociones en una situación de estrés.
En cuanto a los inconvenientes de implantar el coaching en un centro, podemos señalar el tiempo de formación que necesita el profesor, si bien ahora hay cursos de introducción de herramientas de coaching para educadores que se pueden hacer en 30-50 horas. Otro de los frenos puede ser el esfuerzo y el cambio de mirada que se requiere por parte del docente. Como señala Vanesa Carrera: “para hacer un coaching efectivo se requiere una actitud +/+, es decir, ‘yo estoy bien, tú estás bien. Te respeto, aunque no comparta tus opiniones’. Esto demanda pues un cambio y trabajo del coach, en este caso del profesor”.
Parece pues que el coaching educativo llegará a los centros y lo hará para quedarse y que los profesores del futuro serán facilitadores y orientadores, más que transmisores del saber. De cualquier manera, ya decía Galileo Galilei que “No puedes enseñar nada a un hombre, solo puedes acompañarle a que lo descubra por sí mismo”. Y eso es lo que hace el coaching: acompañar a la persona a encontrar sus propias soluciones.

![¿Puede un solo bulo hundir la reputación de tu colegio? La guía definitiva contra la desinformaciónImagínate esto: es lunes por la mañana, llegas a tu despacho y el teléfono no para de sonar. Un grupo de padres de tu colegio está indignado por un vídeo que se ha hecho viral en redes sociales durante el fin de semana, en el que se acusa (falsamente) a tu centro de servir comida en mal estado. Sabes que es mentira, tus controles de calidad son estrictos, pero el daño ya está hecho. La bola de nieve ha empezado a rodar y, en un mundo donde el 82,4% de los jóvenes se informa por redes sociales, la verdad parece importar menos que la indignación. ¿Te suena a pesadilla? En la era de la "infodemia", esto es una amenaza real que puede echar por tierra años de trabajo en la captación y fidelización de alumnos.En SchoolMarket, llevamos años advirtiendo de que la reputación será el principal patrimonio de los colegios en la era de la Inteligencia Artificial y las redes sociales. Hoy, ya no basta con tener una buena oferta educativa; hay que saber defenderla. Basándonos en las recientes investigaciones publicadas en la obra "Comunicación Corporativa. Horizontes estratégicos ante los retos de la inteligencia artificial y la gobernanza" (CUECOM, 2026), vamos a desgranar por qué la desinformación es el gran reto de la dirección de los colegios y cómo puedes blindar tu marca educativa ante los bulos en estos entornos VUCA y BANI que nos ha tocado vivir.1. El entorno VUCA y BANI: Por qué la desinformación nos afecta más que nuncaEl término VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad) nos enseñó que el cambio es la única constante. Pero ahora, como señala el libro CUECOM, operamos en un entorno BANI (Quebradizo, Ansioso, No lineal e Incomprensible). En este clima de ansiedad social, los bulos se propagan como la pólvora.¿Por qué? Porque, como demuestra la investigación, las personas no somos racionales cuando actuamos rápido, somos emocionales. La indignación es la principal emoción que impulsa a compartir un contenido sin verificarlo. Cuando un usuario ve un bulo sobre tu colegio que confirma sus peores temores (sobre el comedor, sobre el acoso, sobre la metodología), lo comparte para sentirse reafirmado moralmente.La reflexión para tu colegio: No puedes combatir una crisis puramente emocional solo con datos racionales. Si solo contraatacas con comunicados fríos, serás ineficaz. Necesitas haber construido un vínculo de confianza previo con tus familias (tus stakeholders). Como se recoge en el libro, "la construcción continuada de reputación y confianza es la mejor arma estratégica ante la posibilidad de que nuestra empresa sea objeto de tensiones desinformativas en redes sociales".2. El peligro del silencio y la rapidez de la respuestaEn la era posdigital, las crisis de comunicación ya no esperan a la edición de los periódicos del día siguiente; escalan en minutos. Aitor Ugarte y Nekane Orella destacan que "la mentira en redes sociales se propaga más lejos, más rápido y más ampliamente que la verdad".Cuando surge una fake news sobre tu institución, el tiempo de actuación es crítico. Sin embargo, muchas direcciones escolares optan por el silencio, creyendo que la tormenta pasará sola. Craso error."El silencio nunca es la mejor opción, pues el silencio se interpreta como culpabilidad. [...] Debemos mantener informados a nuestros stakeholders y ser la fuente fiable." — Palma Peña-Jiménez en CUECOM (2026).La reflexión para tu colegio: La inacción es tu peor enemiga. Si no cuentas tú tu propia historia, alguien más (quizás malintencionado) la contará por ti. Los colegios necesitan protocolos ágiles que les permitan detectar el bulo temprano mediante social listening y reaccionar con transparencia, aportando datos reales y difundiendo la respuesta por todos los canales disponibles.3. Del gabinete de prensa a la dirección de comunicación estratégicaEl marketing y la comunicación en un colegio no pueden reducirse a publicar fotos de excursiones en Instagram o enviar la newsletter mensual. Ana Almansa y Antonio Castillo apuntan que la dirección de comunicación debe ser un cargo directivo, en contacto permanente con la alta dirección y encargado de la "función observatorio": detectar la imagen real que la sociedad tiene del centro.En este sentido, surge un nuevo perfil imprescindible, lo que Ugarte y Orella denominan el "Verificador Corporativo". No es solo alguien que hace fact-checking; es un estratega capaz de "interpretar climas emocionales, identificar malestares sociales y estudiar por qué determinados relatos contrarios a nuestra organización son verosímiles para ciertos públicos".La reflexión para tu colegio: La comunicación corporativa educativa debe profesionalizarse. Si un colegio no monitoriza activamente qué se dice de él en internet (incluso en portales de empleo o foros de padres), será incapaz de anticipar un problema antes de que se convierta en crisis. La captación de alumnos no sobrevive si la reputación se desmorona por la espalda.4. El "Employee Advocacy": Tu escudo más fuerte (o tu mayor debilidad)Tus profesores, tu personal de administración y tus antiguos alumnos son tus embajadores de marca más potentes. Como hemos visto en estudios recientes de CUECOM, la reputación de la marca empleadora (Employer Branding) tiene un impacto directo en cómo te ve el mundo.La comunicación interna ya no es solo para informar, sino para fortalecer el "orgullo de pertenencia". Si tus docentes están alineados, motivados e informados, serán tu primera línea de defensa contra cualquier desinformación. Pero, cuidado, como señala el libro, los bulos también pueden nacer desde dentro si el clima laboral es tóxico. La coherencia entre lo que el colegio dice ser y lo que realmente experimentan sus empleados es vital.La reflexión para tu colegio: ¿Están tus profesores preparados para defender al colegio en una cena con amigos o en sus propias redes sociales? Fomentar que el personal actúe como prescriptor creíble (employee advocacy) solo funciona si hay una cultura escolar auténtica. No hay atajos para la credibilidad.Un futuro blindado se construye hoyLa reputación es un intangible sumamente delicado que cuesta años ganar, pero que un solo tuit malintencionado puede poner en jaque. La desinformación es una realidad con la que los colegios tienen que aprender a convivir, pero no desde el miedo, sino desde la profesionalización de su comunicación. Como hemos visto, la mejor estrategia contra los alt-facts y las crisis virales no es la improvisación, sino la construcción diaria y empática de una comunidad de confianza, la anticipación mediante la escucha activa, y la transparencia radical.¿Está tu colegio preparado para detectar un bulo antes de que se viralice? ¿Tienes un plan de comunicación de crisis actualizado o sigues comunicando como en 1998? En un mercado educativo tan competitivo, no dejes tu mayor patrimonio —tu prestigio— al azar o a merced de los algoritmos.En SchoolMarket, llevamos más de dos décadas ayudando a los colegios a construir, proyectar y defender su reputación. Si quieres profesionalizar tu estrategia, blindar tu captación y convertir a tus familias y docentes en tus mejores defensores, estamos aquí para ayudarte.Contacta con nosotros hoy mismo y diseñemos juntos la estrategia de comunicación que tu centro necesita.](https://www.schoolmarket.es/wp-content/uploads/2026/10/gestion_desinformacion-600x450.jpeg)

