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Rendimiento educativo = crecimiento económico

Rendimiento educativo = crecimiento económico
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La Fundación Europea Sociedad y Educación ha presentado el informe ‘Reflexiones sobre el sistema educativo español’, un trabajo de investigación en el que un grupo de economistas de la educación profundizan en las relaciones entre rendimiento educativo y crecimiento económico.
El informe, que ha sido patrocinado por la Fundación Ramón Areces, reúne ocho investigaciones en las que han trabajado durante dos años profesores de FEDEA, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Barcelona e IEB, la Universidad Carlos III de Madrid y UCL Economics.

Según Mercedes de Esteban, vicepresidenta de la Fundación Europea Sociedad y Educación y coordinadora del proyecto, esta publicación “refleja un objetivo permanente de esta fundación, al insistir una vez más en el decisivo papel de la educación para superar con éxito aquellas situaciones que intervienen directa o indirectamente en el crecimiento y competitividad de nuestra sociedad”. El libro se acompaña del Apéndice Indicadores básicos sobre el estado del sistema educativo español, una recopilación actualizada a 2015 acerca de la evolución y situación de la educación en España, que selecciona, sistematiza, ordena y sintetiza información procedente de las principales fuentes de datos nacionales e internacionales. Se trata, según Miguel Ángel Sancho, presidente de Sociedad y Educación, de “una obra que ayudará al lector no especialista a disponer de un panorama general de los principales indicadores educativos”.

Ángel de la Fuente, de FEDEA, sostiene que “en su conjunto, la evidencia disponible sugiere que la inversión en educación tiene un efecto positivo, significativo y cuantitativamente importante sobre el crecimiento de la productividad. De acuerdo con sus estimaciones, además, la rentabilidad social de la inversión en capital humano es mayor que la del capital físico en la mayor parte de los países de la UE y en muchas regiones españolas”. Para el caso de España, tal y como se recoge en el Apéndice Indicadores básicos 2015, el gasto público destinado a educación como porcentaje del PIB ha tenido un ascenso hasta situarse en un 4,99 % en el año 2009, donde comienza a descender consecutivamente hasta alcanzar un 4,43% en 2014.

Daniel Santín y Gabriela Sicilia, de la Universidad Complutense de Madrid, abogan por una línea de mejora del sistema educativo, basada en la educación infantil: “puesto que la educación infantil importa, cabe plantearse ampliar la gratuidad a los dos años y evaluar si existe un equilibrio razonable entre lo lúdico y lo pedagógico, lo formativo y lo asistencial”. Los autores concluyen que “una diferencia media de un año de asistencia a educación infantil entre dos grupos de alumnos que pertenecen a la misma escuela, produciría una ganancia de un 6% (4,4%) en el resultado medio en matemáticas (lectura) de la clase”.

Los mismos autores también analizan en la obra las políticas de evaluación de los sistemas educativos y recomiendan que “cualquier nuevo programa que busque mejorar la educación y reducir el fracaso escolar debería acompañarse de un documento que detalle cómo será evaluado”. Pau Balart y Antonio Cabrales, de la Universidad Carlos III y UCL Economics, analizan las variables no-cognitivas en el rendimiento y apuntan que “habilidades como la motivación o la perseverancia son una importante vía para mejorar los resultados educativos en España” ya que, en los niveles más altos de rendimiento, los niveles 5 y 6, España se encuentra 5 puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE en Matemáticas; en Lectura y Ciencias se observa una variación de 2 y 3 puntos porcentuales, respectivamente, por debajo (Indicadores Básicos 2015). Los mismos autores analizan en otro capítulo la evaluación docente sosteniendo, entre otros argumentos, que “la creación de un sistema de selección, evaluación y provisión de incentivos al profesorado debería contribuir a la mejora que necesita el sistema educativo español”.

Jorge Calero y J. Oriol Escardíbul (Universidad de Barcelona e IEB) se detienen en las relaciones entre recursos y resultados, y señalan que “el efecto de los recursos de los centros educativos sobre los resultados depende de factores como el tipo de gasto, el nivel inicial de la inversión y el colectivo afectado por ésta”. Con respecto al abandono temprano, en el apéndice Indicadores básicos 2015 se señala que, en el año 2013, el 63,8% del alumnado completa la Educación Secundaria 2ª etapa frente al 81% de UE-28. La tasa de abandono ha descendido 1,7% puntos porcentuales en el año 2014, situándose en 21,9%. La Unión Europea insta a situar la tasa de abandono temprano por debajo del 10%. De ahí que Calero y Escardíbul señalen en su trabajo “la importancia del abandono prematuro como principal factor de exclusión educativa en el caso de España” y que, “si bien es cierto que el incremento del desempleo juvenil en el periodo 2007-2013 ha provocado una importante reducción del abandono prematuro, nuestros resultados indican que esta reducción ha beneficiado proporcionalmente más a los grupos sociales con más recursos económico y culturales”.
Por último, el informe analiza la situación de la educación y formación de adultos en España, donde la población española con un nivel educativo inferior a la Educación Secundaria Superior, presenta una tasa de empleo del 48%, 7 puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE (Indicadores básicos 2015). Con respecto al bajo nivel educativo, España presenta uno de los más altos porcentajes de población adulta (43,4%). El profesor Florentino Felgueroso pone de manifiesto que “España tiene considerables deficiencias en las competencias básicas de su población adulta, en gran parte derivadas de un retraso educativo profundo al que se han ido sumando sucesivas generaciones de jóvenes que abandonaron la escuela en edad temprana”.

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