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“La labor educativa no tiene jubilación”

“La labor educativa no tiene jubilación”
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Paco y Joaquín comparten su pasión por la educación.

Paco y Joaquín comparten su pasión por la educación.

Franciso Virseda y Joaquín Moreno son dos “viejos” profesores  -en el sentido más afectuoso y venerable del término- que no dos profesores viejos. A pesar de haber pasado más de 40 años en el mundo de la enseñanza, los dos demuestran su juventud y entusiasmo al seguir conectados al mundo de la educación a través de su exitoso blog Actualidadeducativa.es desde donde informan de todos los cambios que afectan al profesorado. Su vinculación durante muchos años con el sindicato FSIE, donde Francisco Virseda fue su secretario general durante un largo periodo (1976-2009), les convierte en un voz acreditada en el mundo de la enseñanza. Los dos, además, siguen vinculados como voluntarios a la educación a través de la ONGD “Jóvenes y Desarrollo”.

-¿Qué lleva a dos profesores jubilados a seguir tan apasionados por el mundo educativo?

Han sido muchos años dedicados a esta tarea y también nuestra profesión. La jubilación solo te separa de la “tiza” y del contacto físico con los alumnos, que no es poco. La inquietud y el interés por la labor del profesorado y su dignificación, el seguimiento del desarrollo de las leyes educativas y por la mejora de todo el proceso de aprendizaje, permanecen vivos y tratamos de estar “conectados” no “jubilados” de una de las profesiones más gratificantes. La labor educativa, en este sentido, no tiene jubilación. Aquí, la experiencia, sí es un grado.

– ¿Qué les dicen otros compañeros sobre su apego a la profesión docente?

Todos mantienen alguna conexión con lo que nos ha unido durante tantos años. El nexo entre nosotros es la misma experiencia, los mismos recuerdos y anécdotas que han aderezado nuestro paso por las aulas. Entienden que no se produzca una desconexión total sino que el interés siga vivo y se mantenga el compromiso educativo, a otro nivel, pero efectivo. Suponemos que igual ocurrirá con otras profesiones, los médicos jubilados, por ejemplo.

– Francisco presidió durante una larga temporada el sindicato FSIE ¿Qué
opinión le merece la convulsión que vive el mundo educativo en este
momento?

Participé en la creación de FSIE en el año 1977 y desde entonces y hasta el año 2009 fui su Secretario General.
Nuestras primeras actuaciones surgieron en momentos especialmente relevantes. En el mundo político acabábamos de estrenar la democracia en España, democracia que fue tomando cuerpo con la promulgación de la Constitución. En el mundo educativo se había asentado la transformación fundamental que había introducido años antes la Ley General de Educación. Y, en la sociedad española surgían propuestas de cambio impulsadas por un afán de modernizar nuestro país integrándolo plenamente en la normalidad europea que habíamos convertido en nuestro referente.
Desde entonces y, fundamentalmente, desde la promulgación de la LOGSE en 1990 – que generó fracaso escolar, desánimo profesional y mediocridad en la enseñanza – se han ido acentuando la desmotivación y falta de interés de los alumnos, el bajo rendimiento escolar, la promoción automática, el abandono precoz del sistema educativo de muchos jóvenes, la pérdida de valores éticos y morales, la indisciplina escolar y la pérdida de respeto y autoridad del profesorado. Todo ello, unido al panorama creado como consecuencia del fenómeno de la inmigración.

– ¿Por dónde pasa la solución?

Si no se consigue que la educación sea un asunto de Estado, si no se consigue un pacto social y político que aborde los problemas reales de la educación, desde el respeto a todas las opciones, los alumnos seguirán enfrentados a modelos cambiantes y los profesores seguirán sumidos en el desconcierto, el desencanto y la decepción.

Por su parte, el Ministerio de Educación debe garantizar la vertebración del sistema educativo y garantizar la coherencia de las actuaciones de las Administraciones públicas, acabando con las diferencias en aspectos básicos como las materias a cursar, los criterios de promoción y las condiciones de financiación, garantizando la unidad del sistema educativo y la solidaridad entre territorios

– ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Qué aspectos han mejorado en la educación en España y cuáles han empeorado?

Cada tiempo tiene su afán. La sociedad, en general, siempre evoluciona a mejor en su conjunto. Podemos decir que ahora se cuenta con más y mejores medios tecnológicos, pero esto no garantiza un mayor aprendizaje. La prueba es que el índice de fracaso y abandono escolar está en torno al 26% y nos encontramos entre los países peor calificados de la OCDE. Se ha conseguido una escolarización obligatoria hasta los dieciséis años, pero no se ha dotado de los medios y recursos necesarios para una atención adecuada. Por otra parte, las leyes educativas, la sociedad, incluso el núcleo familiar, han adoptado una actitud demasiado permisiva que en nada favorecen la cultura del esfuerzo, la superación, el respeto y la convivencia. La educación es una tarea que incumbe a toda la sociedad: padres, profesores, políticos, con intereses muy dispares y que precisa de un consenso que, por ahora, se ve imposible de alcanzar. Las continuas desavenencias por el entorno educativo, evidentemente, inciden sobre la mejora y el aprendizaje de los alumnos.

– Ustedes son unos apasionados de las nuevas tecnología y su blog tiene un
gran éxito ¿Qué aportan las TIC al mundo de la educación? ¿Hay una sobrevaloración de las mismas en los colegios?

Evidentemente las TIC son una valiosa herramienta, diríamos, imprescindibles para la enseñanza de hoy. Pero solo son eso: una herramienta. Exigen una preparación muy cualificada del profesorado que, lamentablemente, no se cuida lo suficiente. A veces los alumnos son más hábiles en estos manejos. Las pizarras digitales, las “Tablet”, las redes sociales, etc, aportan unos recursos impensables en otra época, donde solo se contaba con la tiza, la máquina de escribir, la enciclopedia para consultar y el libro para estudiar. No obstante, a los avances tecnológicos no le han seguido, proporcionalmente, los éxitos académicos. Algo está fallando. Quizás estemos dejando que la “máquina” lo haga todo y solo nos convirtamos en buenos “maquinistas” sin desarrollar otras capacidades también muy valiosas.

– Por último ¿Qué consejo le daría a un profesor o profesora a punto de
jubilarse?

Primero nos alegramos mucho por ellos. Cada vez se pone más difícil llegar hasta aquí. Luego que intente buscar los medios para disfrutar de aquello que no ha podido tener en los años de docencia. La nuestra es una profesión que desgasta mucho, sobre todo en los últimos años en los que es más difícil conectar con las inquietudes de los niños y los jóvenes. Se van produciendo cambios sucesivos muy rápidos en leyes, programaciones, recursos, modas, que hacen que los profesores, a partir de cierta edad, les sea más difícil responder como a ellos les gustaría. Por eso, si llegan a la jubilación, que disfruten con su familia, manteniendo los recuerdos y el interés por una profesión que, aunque dura, es muy agradecida.

1 Comentario

  1. Anónimo 4 años hace

    Olé

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