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La fuerza de la marca en los centros educativos

La fuerza de la marca en los centros educativos
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simpatica imitación de un ordenador apple

Simpática imitación de un ordenador Apple

Con frecuencia nos encontramos con centros educativos que no le dan suficiente valor a la marca de su centro educativo. Esto nos lleva a no cuidarla, no actualizarla, etc…

El primer paso es cuidar su proceso de creación. La marca debe ser fácil de recordar y pronunciar, a ser posible en más de un idioma -sobre todo si tenemos vocación internacional- y que sea evocadora de la actividad que desarrollamos. También debe ser el icono de los valores que queremos transmitir. Esto se ve claramente en el sector del automóvil. Así cuando hablamos de VOLVO, la idea que nos viene a la cabeza es la seguridad, su mayor valor, Mercedes = lujo, Ferrari = deportividad, etc… En otros sectores nos encontramos ejemplos como El Corte Inglés, lo que nos sugiere rápidamente, calidad, un poco más de precio pero con garantía 100%, Zara = buen diseño a bajo precio, y así infinidad de marcas que han conseguido a lo largo del tiempo forjar una marca vinculada a unos valores que querían transmitir.

Todas ellas, solo con verlas, son  reconocidas y nos sugieren  algún valor de la empresa, incluso en algunos casos donde el diseño del logotipo no es especialmente brillante, como, por ejemplo, en los casos de El Corte Inglés, Pascual, incluso, el de ZARA, que  tampoco cumple con el manual del buen logotipo, pero que sin embargo, son rápidamente reconocibles y asociados a una serie de atributos en la mente del consumidor.

El secreto del éxito de algunas marcas está en que han convertido el logotipo en un icono, en el que han depositado los valores que desean transmitir a sus clientes. Por eso, somos capaces de reconocer a Apple simplemente viendo una manzana mordida, a el Corte Inglés con un triángulo verde independientemente de que ponga el nombre o no, etc..

Pues bien, en el sector educativo, salvo muy pocos casos,  que se podrían contar con los dedos de la mano, no existe esa diferenciación. Uno oye el nombre de un colegio, una universidad o un centro de posgrado y se queda dubitativo,  porque como ya he dicho, salvo contadas excepciones, no les sugiere ningún valor diferencial o fácilmente reconocible.

Es habitual, circulando por la carretera, ver vallas publicitarias de centros de formación, colegios para ser más exacto, que lo único que incluyen es el logotipo y una foto de algunos alumnos y nada más. ¿Cómo alguien pretende diferenciarse de su competencia si los anuncios que hacen son similares y se podrían intercambiar solo con quitar y poner otro logotipo?

En el marketing educativo debemos transmitir nuestros valores, diferenciarnos de nuestra competencia, conseguir que la marca sea el elemento visualizador de los mismos y la que nos ayude a diferenciarnos de los demás, solo así podremos empezar a ganar la batalla en la mente de nuestro potencial cliente.

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