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El humor en el colegio, la mejor arma de aprendizaje

El humor en el colegio, la mejor arma de aprendizaje
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El humor y el refuerzo de lo positivo se revelan como dos claves en la vida para conseguir o mejorar muchas cosas. Y entre ellas está la educación. Resulta que una clase con risas es más llevadera, un temario con historias que hagan sentir bien a los alumnos llama más a la participación y unos contenidos “envueltos” de manera cómica facilitan la retención de conceptos y datos. Está claro que unas asignaturas y temas se prestan más que otras a poder aplicar estas técnicas y que no siempre es fácil lograr que el estudio resulte atractivo. Pero, conseguir una atmosfera en la que los alumnos se sientan felices en clase sí es siempre posible.

Detrás de todo esto hay explicaciones psicológicas y neurofisiológicas en las que no vamos a entrar en este post, pero que funcionan. Las personas que se sienten contentas dan lo mejor de sí y lo mismo pasa en el ámbito del estudio, donde se refleja con mejores notas.

Fernando Botella, profesor, CEO de la consultora Think&Action y un verdadero “fan” de la felicidad, apunta lo que nos cuesta a menudo “comprender que la vida es chula y que merece la pena. A veces el ser humano lo obvia. Es la opacidad de no poner el foco en lo importante” y añade “hay que entender la posibilidad y la fuerza que tiene la sonrisa”. Según Botella, hay tres elementos que podemos transmitir a los alumnos para entender que la vida es “chula”: la ilusión, el talento y la valentía. “Podemos, desde estos tres elementos, crear una vida muy positiva. La ilusión es la pulsión vital que nos lleva a conseguir cosas en la vida. El entusiasmo dispara el talento y el talento se desarrolla a través de mantener el esfuerzo en el tiempo. La valentía es una actitud que nos hace ver que el cuento puede tener un final distinto”.

Para designar la importancia del sentido del humor, dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación, desde una perspectiva pedagógica, hay que tener en cuenta que el humor designa una actitud humana, un determinado punto de vista ante la realidad en la que vivimos y, por tanto, no es un simple fenómeno que se pueda analizar y catalogar como otros. Muchos han sido en las últimas décadas los trabajos que se han dedicado al estudio del humor, en los que han participado antropólogos, sociólogos, psicólogos, pedagogos, neuroinmunólogos, etc. Incluso hay una sociedad internacional, la International Society for Humor Studies, que organiza conferencias científicas sobre los estudios del humor.

Recursos

Fernando Botella aconseja no confundir lo difícil con lo importante y enseñar a no pensar siempre en el peor de los casos, a no ver las cosas de modo negativo. El sentido del humor aplicado a los alumnos genera motivación, proporciona una recompensa emocional que motiva la participación y el estudio, abre los canales de comunicación, hace que se enfrenten mejor los problemas grupales, amortigua las situaciones estresantes y genera un estilo de ayuda y cooperación. También el humor ayuda a crear materiales educativos, estimula el reciclaje permanente y ayuda a superar los errores y equivocaciones.

La risa como emoción positiva, caracterizada por una sensación subjetiva y placentera, es una emoción innata y universal de la especie humana. Pero, ¿cómo puedo como profesor provocarla? El truco no es memorizar chistes ni mostrar gags, basta con tener sentido del humor y sobre todo, encontrarle sentido a su uso en la educación. Podemos aplicar anécdotas personales, citas, historietas, relatos breves, analogías, metáforas, observaciones y ocurrencias, dibujos, letreros… Hay que lanzarse a usar recursos humorísticos sin miedo al ridículo, aprender de los alumnos, hablar su lenguaje y disfrutar con las clases que se dan. Si los estudiantes encuentran gracioso aquello que contamos lo recordarán y al mismo tiempo recordarán aquello que hemos querido explicar, por lo que se logra así que quede el concepto.
Concluyo tal y como dice Botella: “Lo más natural que podemos enseñar a los niños es que la vida es incierta, no es cómoda, ni segura, pero por eso es bella, por eso vale la pena. La felicidad casi debería ser una obligación”.

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